La cadena de fibra


La fibra de alpaca es desde el año 2005, uno de los 7 productos bandera del Perú. Perú es el primer productor de camélidos sudamericanos del mundo, con una población aproximada de 4, 288,231 animales entre alpacas, llamas y vicuñas. El guanaco la cuarta especie, se encuentra casi en extinción. La mayor parte de los camélidos se encuentra en las regiones del sur andino: Puno, Cuzco, Arequipa, Ayacucho y Huancavelica. En su crianza están involucrados 2.9 millones de habitantes ubicados en las zonas alto andinas, y comprometen a unos 500,000 productores.

Se estima que la población mundial de alpacas llega a los 3. 5 millones de cabezas, siendo Perú, el principal productor con aproximadamente el 87%, seguido por Bolivia con el 9.5%. A nivel nacional, (Población Nacional de Alpacas) el Perú cuenta con 3,041,598 cabezas de alpacas, en el año 2001, siendo los principales departamentos productores: Puno (58.5%), Cusco (11.4%), Arequipa (9.4%), Huancavelica (6.8%) y Ayacucho (4.6%).
 
La fibra de alpaca se ubica en el mercado internacional de pelos finos junto con otras fibras como el mohair, el cashmire, y angora. Todas ellas con una alta presencia en el mercado. El aprecio de estas fibras está en relación directa con el mayor o menor grado de finura de las mismas que se traduce en el grado de confort de una prenda.  Este concepto se expresa en el porcentaje de fibras gruesas que entran en contacto con el cuerpo y que producen esa sensación de escozor característica de los pelos gruesos. El factor de confort (FC) ha sido definido por la presencia de fibras más gruesas que 30 micrones (FC 90 % significa 10% de fibras más gruesas que 30 mic.). Actualmente 95% de FC es considerado aceptable en prendas que están en contacto con la piel.

A mayor finura mayor nivel de confort y viceversa. Este aspecto es fundamental para comprender el problema central de la competitividad de la fibra de alpaca ene el Perú. El mercado internacional desea fibras con un alto grado de confort que se logra con las fibras más finas. Junto a este factor de confort (FC) se relaciona una exigencia cada vez mayor para que las prendas sean cada vez más livianas lo que está en relación también con la finura de la fibra. Y tal como se constata en la producción de textiles solo 50 % de la fibra de alpaca solo puede ser usada en la confección de prendas pesadas siendo la tendencia del mercado a usar prendas livianas.


En la cadena productiva el criador alpaquero es el eslabón más débil y su referencia inmediata para comercializar sus productos son las ferias del pueblo donde intervienen los llamados intermediarios articulados con un conjunto de pequeños rescatistas (compradores de fibra en las zonas de mayor altura). De tal manera que el criador recibe un precio cada vez menor de su producto en función del número de compradores o pequeños intermediarios intervengan. Este mecanismo cotidiano de comercialización es una estructura tradicional que tiene una fuerte raigambre en el campo y es cultivada por los intermediarios a través de mecanismos de compadrazgo, créditos informales, adelantos o trueque de productos. Este mecanismo, que le permitía a las grandes industrias arequipeñas; mantener sus redes de abastecimiento a través de los intermediarios; sin embargo, se ha convertido en un factor obstaculizador para la modernización de la cadena productiva. Los intermediarios generalmente compran sin diferenciar calidades y no transfieren los requerimientos de calidad de la industria a los productores. 

Pero la más injusta situación de inequidad en la cadena generada, es la distribución de la riqueza que genera la fibra de alpaca. A comienzo del año 2004 un kg. de fibra al barrer costaba $ 2 frente a $ 20 de un Kg. de hilo industrial. Lo que significaba que 4 empresas concentraban casi el 90% de lo ingresos generados por la cadena frente al 10% de casi 500,000 criadores que existen a nivel nacional.

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